Curso “Nuevos retos en el acompañamiento a mujeres y sobrevivientes de violencia por razón de género en América Latina”

Como parte del Proyecto regional sobre Violencia de Género co-organizamos, junto con la Comisión Interamericana de Mujeres (CIM/OEA), el curso virtual “Nuevos retos en el acompañamiento a mujeres y sobrevivientes de violencia por razón de género en América Latina”. De abril a junio del 2021, más de 40 mujeres de Colombia, Chile, México y Uruguay, todas integrantes de organizaciones, redes y colectivas dedicadas a la atención y prevención de la violencia de género, asistieron a este curso. La gran mayoría de ellas reside y trabaja en ciudades pequeñas, pueblos y poblaciones rurales, por lo que a lo largo del curso nos compartieron su mirada privilegiada respecto al trabajo con grupos pequeños, donde, generalmente, no se cuenta con las aportaciones de los programas sociales como en las grandes ciudades y capitales.
Con este curso buscábamos contribuir al conocimiento sobre los instrumentos y mejores prácticas internacionales para prevenir y responder a la violencia de género y con ello fortalecer el trabajo de las organizaciones y redes participantes. Otro de nuestros objetivos era promover su articulación para la erradicación de la violencia de género. Al finalizar el curso, muchas de las asistentes nos compartieron que los objetivos se cumplieron, que contaban con más herramientas para hacer su trabajo, y que tenían interés en seguir conectadas a través de una red informal para seguir intercambiando experiencias y saberes y fortaleciéndonos juntas.
Sin duda, el perfil variado de las asistentes y panelistas, tanto en el sentido etario, de identidades étnico-raciales, y contextos laborales, enriqueció el curso, y generó una perspectiva interseccional genuina. Originó conversaciones únicas, nombró problemáticas específicas y propuestas variadas para abordarlas.
Agradecemos a las asistentes a este primer curso por su compromiso e interés en seguirse formando.

 

“En este curso he aprendido que nos tenemos a nosotras, como hermanas de lucha, tejiendo redes y resistencias.
Las experiencias y saberes de otras mujeres de otras latitudes y territorios me enseñaron a entender que cada mujer tiene su tiempo para reconocerse como víctima de violencia y que cada mujer tiene su propio proceso de resiliencia y de sanación.
De mis hermanas indígenas y afros reconozco su sabiduría y de sus prácticas ancestrales y retomo las que me permitan estar bien y sentirme bien conmigo misma.
Aprendí a ser más resiliente, a implementar más acciones para mi autocuidado, a nombrar las violencias que me atraviesan, a externarlas, a hacerlas visibles, a establecer contactos y redes de apoyo y acudir a ellas cuando lo necesite.
Este curso me mostró un mundo de experiencias y saberes que me llenan de emoción y de esperanza, y que las buenas prácticas que nos compartieron son de los mejores aprendizajes que me llevo para ponerlos al servicio de mi comunidad.
Me quedo con el compromiso de continuar por los derechos humanos de las mujeres y las niñas y que quedo muy muy emocionada, con mucho ánimo y muy esperanzada de que un mundo diferente y mejor es posible para nosotras y para las futuras generaciones”.